Pruebas de leucemia e inmunodeficiencia felina en refugios: nueva recomendación.

Es una práctica común en refugios y protectoras sacar sangre a todos los gatos en acogida y ver si son positivos al virus de la leucemia felina (FeLV) o al virus de la inmunodeficiencia felina (FIV). Veterinarios como la Dra. Erica Schumacher nos advierten de que esta práctica quizá no sea del todo aconsejable. La recomendación actual sería no hacerlo de manera rutinaria en todos los gatos sanos, sino solo en aquellos que presenten síntomas compatibles con alguna de esas infecciones víricas. Veamos por qué.

Artículo de la Dra. Erica Schumacher, de la Universidad de Wisconsin-Madison. Febrero de 2019.
Traducido por Mónica Manzanares.
Artículo original.

Durante muchos años los refugios han sentido la responsabilidad de hacer tests de retrovirus (virus de la leucemia felina y virus de la inmunodeficiencia felina) a todos los gatos, previamente a la adopción. La esperanza era que al realizar estos tests los refugios se asegurarían de estar dando gatos sanos en adopción y también que los virus serían erradicados a través de estas medidas de análisis. Sin embargo, una mayor información sobre los tests y las enfermedades ha llevado a la comunidad de la medicina de colectividades a recomendar a los albergues que dejen de hacer análisis de FeLV y FIV analizar de manera rutinaria a todos los gatos. La Dra. Schumacher profundiza en las numerosas razones existentes tras este cambio.

Pruebas SNAP de leucemia e inmunodeficiencia felina comúnmente utilizadas en las clínicas veterinarias.

Pregunta.

Entiendo que hay una recomendación para dejar de hacer análisis de retrovirus a todos los gatos sanos previamente a la adopción. Queremos hacer lo correcto pero no queremos poner en peligro a los gatos bajo nuestro cuidado. Siendo una persona reflexiva, analítica y basada en evidencia, estoy buscando referencias que apoyen esta práctica. ¿Puede mostrarme la dirección correcta?

Respuesta.

Muchas gracias por tu pregunta. Tienes razón, muchos refugios están haciendo este cambio y están dejando de hacer tests de leucemia felina (FeLV) e inmunodeficiencia felina (FIV) a todos los gatos previamente a la adopción, basándose en recomendaciones de especialistas en medicina veterinaria de colectividades. Normalmente esto es una decisión multifactorial para los albergues, con algunas razones con más peso que otras, dependiendo de la misión de la organización y sus recursos. Hablemos de las principales razones por las que ya no se recomienda hacer análisis a todos los gatos recogidos y después profundicemos en los detalles (con referencias).

Los tests de FeLV/FIV internos son menos exactos cuando se analizan todos los gatos sanos.

1. No hay ningún test perfecto.

  • Este hecho, combinado con la baja prevalencia de estas enfermedades (<3% en nuestro país), significa que la probabilidad de un falso positivo aumenta cuando analizamos a todos los gatos sanos.
  • Aquí hay una útil calculadora para ilustrar las probabilidades de resultados falsos positivos y falsos negativos cuando se tienen en cuenta la prevalencia de la enfermedad, la sensibilidad de la prueba y su especificidad. Prueba este ejercicio: introduce una prevalencia de enfermedad del 3% y usa la sensibilidad y especificidad de un test SNAP de FeLV de IDEXX de su página web (98’6% y 98’2% respectivamente). Si analizas 1000 gatos verás que 17 gatos de cada 47 que dan positivo, en realidad no tienen FeLV. Esto significa que más del 36% de los resultados positivos son realmente falsos positivos. En áreas donde la prevalencia es menor del 3%, el número de falsos positivos aumenta. Por otro lado, un test negativo es muy fiable. Sin embargo, lee el siguiente punto.
  • La precisión del test diagnóstico también cae dramáticamente cuando los tests se utilizan como herramientas de evaluación de animales sanos, en lugar de ser motivados por las indicaciones en la historia o los signos clínicos que sugieren una enfermedad en particular.

2. La interpretación del test es compleja.

  • De los gatos que dan negativo, solo podemos decir que son negativos en el momento en que se hace el test. Desde que un gato se infecta con FeLV transcurren al menos 30 días para que dé positivo en un test SNAP, y un gato infectado con FIV puede tardar al menos 60 días en desarrollar suficientes anticuerpos como para dar positivo en un test SNAP. Por tanto, si un gato fuera infectado justo antes de ser llevado a un refugio, daría negativo al test pero podría tener la enfermedad. Mientras que este escenario sería muy poco común debido a la baja prevalencia, con el fin de considerar este periodo de tiempo, el test debería hacerse al menos 60 días después de la última exposición conocida, y lo mejor sería que lo realizase el veterinario de la persona adoptante.
  • Incluso cuando el test se realiza dentro del periodo de tiempo apropiado, los resultados negativos y positivos son muy difíciles de interpretar. La leucemia felina es una enfermedad compleja; los gatos que dan negativo en un test interno podrían estar infectados y mostrar más tarde signos de enfermedad. Los gatos también pueden dar positivo transitoriamente y luego dar negativo. En algunos casos, se piensa que el virus podría estar aún presente pero no se comprende aún totalmente el significado clínico de este hecho.
  • La inmunodeficiencia felina es menos difícil de interpretar. Los tests negativos son más fiables pero un resultado positivo puede darse por una vacunación previa (dependiendo del test usado) o por presencia de anticuerpos maternales.

3. Todos los tests no son fabricados igualmente.

Hay diferencias significativas en cuanto a la precisión de los distintos tipos de tests disponibles. Aunque el test SNAP de IDEXX superó a otros tests que se utilizan en la clínica veterinaria en un estudio de 2017 que evaluaba la sensibilidad y especificidad, dirigido por la Dra. Julie Levy et al, , se observó que todos los tests disponibles tienen algún nivel intrínseco de imprecisión (ver la sección de recursos al final de la página).

Efectos en los recursos.

1. El coste del test.

Analizar a todos los gatos puede conllevar fácilmente un gasto de decenas de miles de dólares, sin incluir el coste de las jeringas, el alcohol, el tiempo para hacer el análisis, etc. Dados los problemas con la precisión de los análisis, la complejidad de la interpretación de los resultados y las dudas sobre el curso de la enfemedad, con mucha frecuencia los albergues encuentran que esos recursos serían mejor gastados en promover la salud animal de otras maneras. Piensa en todas las cosas que en las que un refugio podría usar el dinero que podrían ser más beneficiosas para los gatos y el personal (por ejemplo, instalar portales).

2. Tiempo de personal y duración de la estancia.

Sacar sangre, hacer los tests, interpretar los resultados, introducir los resultados en el registro médico, etc., son actividades que consumen tiempo que solo pueden ser realizadas por un número limitado de personal médico cualificado. Esto puede crear un cuello de botella en el que los gatos esperan para ser testeados, conduciendo a una mayor duración de la estancia y mayores riesgos de salud para todos los gatos.

3. Aumento de los días de cuidado.

Es probable que un gato etiquetado como positivo a FeLV o FIV pase más tiempo en el refugio. Su camino a la adopción puede verse retrasado por la espera que sigue al análisis (que puede que no nos aclare nada) y la toma de decisiones después de obtener un resultado positivo. Este retraso significa un tiempo prolongado de estancia en el albergue y todo lo que viene asociado a ello (hacinamiento en el albergue, estrés, más enfermedades). Es importante recordar que debido a que hay menos recursos de los que disponer, estas cosas afectan a TODOS los animales en el refugio, no solo a los que han dado positivo.

Consecuencias de una (potencialmente inexacta) etiqueta del estatus FeLV o FIV.

1. Ineficencias al sistema. 

Reunir información que no puede ser interpretada de manera efectiva confunde la toma de decisiones, malgasta recursos e interfiere con la maximización de la capacidad de salvar vidas del refugio.

2. Eutanasia de los gatos positivos.

Según vamos comprendiendo más sobre las complejidades del curso de la enfermedad y los puntos débiles de los análisis, reconocemos que eutanasiar gatos positivos al test tiene como resultado eutanasias innecesarias de gatos que habrían permanecido sanos.

Incluso en refugios que tienen programas de adopción exitosos para los gatos positivos, un tiempo prolongado hasta la adopción tiene como resultado un tiempo de estancia mayor o un mayor número de días de cuidado (como se explicó anteriormente).

3. Un falsa sensación de seguridad.

Si el test es negativo, esto puede dar a los adoptantes una falsa sensación de seguridad. El concepto de periodo de incubación y la exposición al virus puede ser difícil de transmitir durante una adopción, cuando las personas ya están sobrecargadas de información y excitación por su nueva mascota. Aunque es probable que un gato negativo sea realmente negativo (debido a la baja prevalencia de la enfermedad), puede que algunos gatos hayan estado expuestos antes de ser recogidos y podrían desarrollar leucemia o inmunodeficiencia después de la adopción. Puede que los adoptantes vean que el gato dio negativo y se sorprenderán de ver un resultado positivo si el gato se vuelve a analizar varios meses más tarde.

4. La moral del personal desciende y aumenta su desgaste. 

Esto es especialmente cierto en aquellos refugios en los que se eutanasia a gatos positivos a FeLV y/o FIV.

Entonces, ¿a quiénes deberíamos hacer las pruebas?

Los tests de FeLV/FIV internos son útiles como herramientas diagnósticas cuando se utilizan en las circunstancias previstas. Recomendamos hacer el test en gatos que presentan signos clínicos compatibles con estas enfermedades (heridas de mordedura, abscesos, enfermedad dental, letargia, etc.). Cuando se utilizan en gatos con signos consistentes con FeLV o FIV, los resultados del test son más fiables. Esto es porque la prevalencia de la enfermedad aumenta en gatos enfermos o con mal aspecto. Vuelve a esa calculadora y juega con distintos valores de prevalencia para ver cómo un aumento o un descenso afecta al valor predictivo (la probabilidad de que un test positivo o negativo sea cierto) del test.

¿Y qué ocurre con los gatos que comparten casa?

Tanto para FeLV como FIV el riego de transmisión entre gatos adultos es extremadamente bajo a no ser que haya hacinamiento o inmunosupresión. Los gatos pueden desarrollar una inmunidad a FeLV relacionada con la edad, y como se observa en el libro Las enfermedades infecciosas del perro y del gato de Greene , “la infección experimental de gatos adultos, es difícil, si no imposible en gatos adultos sanos”. Un estudio de 2014 de la Dra. Annette Lister encontró que no había transmisión de FIV entre gatos alojados juntos en un hogar de acogida durante un periodo meses a años. Se recomienda asegurar un alojamiento con bajo estrés y monitorizar la convivencia del grupo para evitar interacciones agonísticas que podrían incurrir en heridas por mordedura. Las prácticas de alojamiento de grupos que optimizan el bienestar y limitan la transmisión de retrovirus (entre otras preocupaciones de salud) incluyen la provisión de espacio adecuado (más de 1’7 m2), limitar el tamaño del grupo a menos de 4-6 gatos, y evitar el coalojamiento de gatitos no relacionados. También deberíamos tener en cuenta que un test negativo puede darnos esa falsa sensación de seguridad. Como se mencionó antes, un test negativo no significa que un gato no está realmente infectado, ya que pueden haber estado expuestos recientemente.

Los albergues deberían animar a los adoptantes de gatos a establecer una relación con un veterinario que esté preparado para desarrollar un plan de salud para su gato, que tenga en mente su nuevo estilo de vida, además de otras consideraciones individuales y factores de riesgo.

Sé que esto fue mucha información, pero espero que haya sido útil para ti. Por favor, ¡no dudes en contactar conmigo si quieres hacer más preguntas!

Recursos.

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