Casos clínicos: combinación de fisioterapia, quiropráctica y acupuntura en Bolo.

En nuestra nueva sección de casos clínicos os iremos presentando a algunos de nuestros pacientes y cómo la medicina integrativa va resolviendo sus síntomas o al menos mejorando su calidad de vida.

Artículo escrito por la Dra. Mónica Vilas, especialista en fisioterapia y acupuntura.

Bolo es un abuelito de 13 años que llegó a nuestra clínica buscando una mejoría en su calidad de vida, ya que fue operado hace cuatro años por una hernia discal. A pesar de haber evolucionado de forma favorable tras la cirugía y haber realizado algunas sesiones de fisioterapia en su momento, le han quedado algunas secuelas.

Es por ello que después de cualquier cirugía, ya sea ortopédica o neurológica, siempre recomendamos realizar sesiones de fisioterapia y además añadir, de forma integrativa, acupuntura y quiropráctica. En algunos casos se deben seguir realizando sesiones de mantenimiento con mayor o menor frecuencia, siempre de manera constante, para que las secuelas sean lo más leves posible y que el animal no acabe presentando un problema crónico que sería más difícil de solucionar.

En la primera visita de Bolo pudimos apreciar que presentaba un severo déficit propioceptivo y atrofia muscular en ambas extremidades posteriores, entre otros problemas derivados de la inestabilidad de su columna vertebral y sobrecarga muscular. Bolo presenta además otros problemas de salud, como su patología cardíaca, y nos comenta su cuidadora que desde hace tiempo está completamente sordo.

Hemos comenzado con sesiones combinadas de fisioterapia/acupuntura y quiropráctica. En ellas estamos trabajando de forma integrativa, teniendo en cuenta no solo sus problemas de movilidad sino también sus otras patologías, además del patrón de medicina china que presenta.

Con tan solo una primera sesión Bolo ha empezado a mostrar una notable mejoría en la propiocepción y movilidad en general, y en una segunda sesión, coincidiendo con algunos ajustes quiroprácticos (uno de ellos en una vertebra cervical que presentaba restricción de movimiento hacia el lado derecho, otro en una vértebra torácica, y también en el ápex del sacro y articulación sacroilíaca derecha), sus cuidadores nos han comentado que están notando también mejoría en su audición.

Nos preguntaban extrañados si esto podía tener algo que ver con sus sesiones o si sería una casualidad, y efectivamente no es una casualidad. Se debe a que todo su cuerpo, al igual que el nuestro, está conectado, por un lado a través del gran entramado de puntos de acupuntura que se conectan entre ellos, dando lugar a los diferentes meridianos; y por otro lado, también el sistema musculoesquelético, órganos y glándulas, a través de nervios que a su vez emergen por los espacios intervertebrales.

Nervios vertebrales.

La médula espinal se organiza en varios segmentos que según su ubicación se conocen como: cervical, torácico, lumbar y sacro. En cada segmento hay un par de nervios con disposición anterior (uno a la derecha y otro a la izquierda) que salen de la médula espinal transportando la información motora y otro par de nervios en la región posterior (al igual que antes, uno al lado derecho y otro al lado izquierdo) por donde entra la información sensitiva. Ambos se unen formando un nervio espinal mixto.

Cada nervio, junto a su correspondiente ganglio espinal (estructura constituida por numerosas neuronas que garantiza la correcta transmisión de la información nerviosa), inervará una franja de la piel, dando lugar a lo que se conoce como dermatomas, los cuales se distribuyen de forma transversal al tronco y son los encargados de recoger la sensibilidad de cada zona. De modo similar, los miotomas son los músculos inervados por la correspondiente raíz nerviosa. Estos dermatomas tienen una gran importancia, ya que pueden ayudarnos a localizar dolores referidos.

Dermatomas en el cuerpo humano.

Respecto a la acupuntura existe también una relación entre la inervación segmentaria, los puntos llamados “shu” (de transporte) y “mu” (de alarma) y los óganos relacionados con ellos como se puede apreciar en este estudio de la Revista Internacional de Acupuntura.

Cuando hacemos un ajuste quiropráctico, lo que sucede es que esas vértebras o articulaciones que movilizamos, vuelven a recuperar su correcto rango de movimiento. Al movilizar las vértebras se restaura la función normal de ese segmento espinal, y de este modo los nervios que estaban afectados por la restricción de movimiento vuelven a funcionar correctamente, además de las hormonas y neurotransmisores que estuvieran afectados, volviéndose a restablecer también el flujo sanguíneo.

Apreciaremos así cambios no solo en los problemas musculares y articulares que presente el animal, sino también en el sistema nervioso en general, en la propiocepción y en todos los sentidos como son la visión, audición y olfato.

Os adjuntamos algunos estudios científicos realizados en humanos, en los que se pudo comprobar que la información aferente de los músculos paraespinales pueden atenuar la transmisión central de información auditiva, y varios pacientes que estaban sordos desde años atrás han podido recuperar su audición, con tan solo una o varias sesiones de quiropráctica. 

Las conclusiones de este estudio sugieren que pacientes con pérdida de audición pueden mejorar después del ajuste quiropráctico de la columna vertebral y el sistema locomotor, aunque es necesario seguir investigando.

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«Según David Palmer, fundador de la quiropráctica, la causa de enfermedad se basaba en la concepción que tenían en aquel entonces de la anatomía del sistema nervioso simpático. Se reconoció que los nervios simpáticos que surgen de cada segmento de la médula espinal toracolumbar se proyectaban hacia (y regulaban, se asumía) órganos viscerales adyacentes específicos. Era por tanto razonable concluir que el daño de cualquier nervio espinal podría provocar una disfunción en un órgano ligado segmentariamente. A modo de ejemplo, una subluxación en T4 podría causar una enfermedad cardíaca, mientras que una subluxación en T7 o T8 podría causar una enfermedad que afecte al estómago. […]

 

Palmer elevó esto a la causa unificadora de prácticamente todas las enfermedades. Este modelo tuvo un gran atractivo en los profesionales de esa época y parecía reivindicar los informes clínicos de lesiones espinales localizadas asociadas con trastornos de vísceras específicas.»

 

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Como conclusión, podemos decir que con la quiropráctica podríamos resolver también diversos problemas, como incontinencia, infecciones de oído, infecciones de sacos anales, granulomas por lamido, etc., siempre que el origen de estos haya sido una subluxación, que podríamos definir como una relación aberrante entre dos superficies articulares adyacentes (sean o no intervertebrales) que estarán provocando una alteración biomecánica y neurofisiológica es esa estructura articular, en las estructuras cercanas (nervios, vasos y órganos), y en los órganos de influencia afectados directa o indirectamente. De este modo podremos restablecer la salud en general, basándonos en la capacidad inherente de curación del organismo y en el predominio del sistema nervioso respecto a los demás sistemas para mantener la homeostasis.

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