Estudio transversal sobre la salud de gatos alimentados con dietas veganas

Como ya anunciábamos en una entrada anterior, uno de los estudios más esperados sobre dieta vegana en gatos ha sido por fin publicado. La responsable del estudio es la veterinaria Sarah Dodd, de la Universidad de Guelph (Ontario). Los resultados de dicho estudio demuestran que este tipo de dieta no influye significativamente en la salud de los gatos. Su longevidad es la misma que la de los gatos alimentados con dieta cárnica, y además presentan menor prevalencia de obesidad, enfermedades hepáticas y gastrointestinales.

Estudio original:
A cross-sectional study of owner-reported health in Canadian and American cats fed meat- and plant-based diets.

Uno de los puntos débiles del estudio es que está basado en encuestas que fueron enviadas a los cuidadores de los gatos, por tanto puede estar sesgado y es necesario continuar con la investigación para comprobar que estos resultados sean replicables. Sin embargo, el veterinario Andrew Knight habla incluso de un cambio de paradigma. Los gatos son carnívoros estrictos, lo que significa que tienen unos requerimientos nutricionales que se encuentran comúnmente en productos de origen animal, y por tanto siempre se postula que una dieta cien por cien vegetal causaría ciertos desequilibrios y deficiencias que podrían perjudicar su salud. Con este estudio vemos que esta última afirmación es falsa y la salud de los gatos alimentados con dietas veganas no sufre especialmente si los comparamos con aquellos que son alimentados con dietas cárnicas.

Se incluyeron 1325 cuestionarios en el estudio, de los cuales un 65% eran gatos alimentados con dieta cárnica, un 18’2% eran gatos alimentados con dieta cien por cien vegetal, y el resto eran alimentados con una combinación de ambas o indeterminable. La edad de los gatos variaba de los 4 meses a los 23 años, y no estaba asociada al tipo de dieta. No se detectó ninguna diferencia en cuanto a la longevidad de los gatos. Se vio que los problemas hepáticos y gastrointestinales eran menos frecuentes en gatos con dieta cien por cien vegetal. Estos gatos también presentaban mejores valores de condición corporal, por tanto podemos concluir que las dietas cien por cien vegetales ayudan a mantener el peso ideal. En general, los cuidadores afirmaron que estos gatos gozaban de muy buena salud.

Los gatos pertenecen al orden Carnivora y se le considera carnívoro obligado por su adaptación evolutiva anatómica, fisiológica y metabólica. En comparación a los perros domésticos, los gatos necesitan un mayor aporte de proteínas en su dieta, taurina, ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga y vitamina A. El contenido y la calidad de la proteína, en términos de digestibilidad, biodisponibilidad y equilibrios de aminoácidos, es típicamente mayor en alimentos de origen animal. La taurina, el ácido araquidónico, el ácido eicosapentanoico (EPA), el ácido decosahexanoico (DHA) y la vitamina A se encuentran predominante o exclusivamente en tejidos animales. Sin embargo, hace años que están disponibles en el mercado piensos para gatos cien por cien vegetales (es decir, veganos). Se sabe que la nutrición es fundamental para la conservación de la salud, y muchas personas argumentan que es necesario que los gatos consuman ingredientes de origen animal para estar sanos, ya que solo así obtendrán los nutrientes esenciales que necesitan. Sin embargo, un 1% de los cuidadores y un 10% de los cuidadores veganos eligen dietas cien por cien vegetales para sus gatos. Estudios previos sobre dietas cien por cien vegetales para gatos se han centrado en el contenido de algunos nutrientes en esas dietas o en valorar los niveles de algún nutriente en sangre. Los resultados de esos estudios fueron variables, reportándose alguna deficiencia nutricional pero sin efectos perjudiciales en la salud. Aún así, se ha sugerido que las dietas cien por cien vegetales podían predisponer a ciertas patologías, como por ejemplo alteraciones del tracto urinario inferior. En concreto, se hipotetizó que los gatos alimentados con dietas cien por cien vegetales presentaban una mayor incidencia de enfermedad inflamatoria del tracto urinario inferior (FLUTD) que los gatos alimentados con dietas cárnicas.

Aproximadamente un cuarto de los gatos incluidos en el estudio cazaban, con una proporción menor entre los gatos con dietas cien por cien vegetales. Se asumió que aquellos gatos con acceso al exterior complementaban su dieta con alguna presa. En cuanto a la duración de su dieta actual, todos los gatos habían sido alimentados con ella durante casi cuatro años. Menos de un cuarto de los gatos recibían suplementos, con una proporción mayor entre los gatos con dieta cien por cien vegetal. Estos gatos también reciben más alimentos caseros que los alimentados con dietas cárnicas, siendo los más frecuentes frutas y hortalizas, frutos secos, semillas, legumbres y cereales, frente a carne, huevos, productos lácteos o frutas y hortalizas, respectivamente.

Entre los propios veterinarios e incluso nutricionistas veterinarios, se considera en general que está contraindicado alimentar a los gatos con dietas cien por cien vegetales. Por ello era esperable encontrar un peor estado de salud o menor bienestar en gatos alimentados de esta forma. Sin embargo, este estudio demuestra que el estado de salud y bienestar de los gatos alimentados con dietas veganas es comparable al de los gatos alimentados con dietas cárnicas, incluso mejor en algunos casos. La dieta cien por cien vegetal también ha sido usada con éxito para el crecimiento y mantenimiento de otras especies carnívoras, como el caimán americano o peces carnívoros, lo que sugiere que el mantenimiento de gatos con este tipo de dieta no es tan novedosa ni inusual como se considera habitualmente. Hay que tener en cuenta que la dieta formulada para los animales destinados al consumo humano se diseña normalmente para maximizar algún componente de la producción y no para asegurar la salud y la longevidad del individuo. La longevidad en los gatos alimentados con dieta cien por cien vegetal no presenta diferencias en relación a la de los gatos alimentados con dieta cárnica.

Se han planteado problemas concretos en cuanto a alimentar a gatos con alimentos exclusivamente vegetales, como el contenido de proteínas, la deficiencia de taurina y el contenido en carbohidratos, este último relacionado con el riesgo de desarrollar obesidad y diabetes. Hay algún estudio previo en el que se reportó que alguna dieta era deficiente en uno o dos aminoácidos, y en dos alimentos enlatados se vio que había deficiencia de taurina. Sin embargo, hasta hoy, no hay ningún caso publicado de malnutrición proteica o deficiencia de taurina en gatos alimentados con dieta cien por cien vegetal. Es interesante que ningún gato recibió suplemento alguno de aminoácidos o proteína a pesar de que esta es una preocupación muy extendida.

En cuanto a aquellos que afirman que el alto contenido en carbohidratos podría conducir a una mayor obesidad en gatos alimentados con dietas veganas, vemos que este estudio contradice esa afirmación: los gatos con este tipo de dieta presentaban una mejor condición corporal y menor incidencia de obesidad. El conjunto de evidencias acumuladas hasta la fecha parecen apuntar a que la principal causa de obesidad es un desequilibrio en la ingesta de energía y no el exceso de algún macronutriente en concreto, aunque la grasa, por su mayor densidad energética y mayor actividad lipogénica, es más preocupante como factor predisponente a la obesidad. Es posible que esto se deba a que las dietas cien por cien vegetales diseñadas para gatos tienen un menor contenido de grasa que las dietas cárnicas, y un mayor contenido en fibra, lo que reduce la densidad energética, ayuda a regular la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina. Por tanto este tipo de dieta sería protectora frente a la diabetes, como ocurre en humanos.

De manera similar, se ha postulado que las dietas altas en carbohidratos podrían contribuir a alteraciones en la consistencia de las heces, ya que niveles altos de carbohidratos digestibles y la fibra soluble podrían causar potencialmente diarrea, y niveles altos de fibra insoluble podrían causar estreñimiento. Sin embargo, en este estudio no se observaron diferencias entre los dos tipos de dieta.

En cuanto a las distintas patologías reportadas, se vio menor incidencia de patologías hepáticas y gastrointestinales en los gatos alimentados con dietas cien por cien vegetales. No se vio una mayor incidencia de ninguna enfermedad en estos gatos en relación a los alimentados con dietas cárnicas. Es muy posible que la dieta cien por cien vegetal tenga un efecto protector frente a algunas de estas enfermedades, principalmente alteraciones renales, hepáticas y gastrointestinales, como ya se ha demostrado en humanos. Es interesante resaltar que ni siquiera se observó una mayor incidencia de alteraciones del tracto urinario inferior.

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